La última generación tradicional de Nintendo
Voy a aprovechar esta entrada para hacer un repaso de la trayectoria de Nintendo los últimos cuatro años. En el último tercio de 2001, sale en Japón y Estados Unidos la Gamecube, una consola que apuesta claramente por la potencia y que se debe medir frente a PlayStation 2 y la recién llegada X-Box. A pesar de un catálogo de auténticas joyas, decisiones como el formato de mini discos, no contar con Mario y Zelda de salida, o la falta de apoyo third-party se tradujeron en ventas catastróficas (las peores hasta la hecatombe de Wii U) que contrastaban enormemente con el triunfo de Sony. Tan solo dos años después, en 2003, la Gamecube ya había sido rebajada de 199 a 99 euros. Telita.
Con todo, la gran N siguió entregando juegos de grandísima calidad a pesar de desarrollos acelerados. Sorprende ver todo lo que consiguió el cubo azul en tan poco tiempo: el curioso y carismático Luigi's Mansion (2001), el laureado Super Smash Bros. Melee (2001), los Pikmin (2001) y Pikmin 2 (2004) surgiendo de la mente brillante de Miyamoto, el excelso Metroid Prime (2002) y su secuela Metroid Prime 2: Echoes (2004), el quizá fallido pero siempre amado Super Mario Sunshine (2002), el polémico The Legend of Zelda: The Wind Waker (2002), y el fotorrealista remake de Resident Evil (2002). A esto se le sumaban hitos como Animal Crossing (2001), título que venía del Doubutsu no Mori de la Nintendo 64 en Japón pero que ahora alcanzaba las costas occidentales. En el caso del apoyo de terceros es importante hablar del llamado Capcom Five. Nintendo se aunó con la compañía de Osaka para lanzar de forma exclusiva para la consola cinco títulos: Resident Evil 4, Killer7, P.N. 03, Viewtiful Joe, y Dead Phoenix. Si bien hubo muchas promesas incumplidas (RE4 salió hasta en la sopa poco después, Dead Phoenix acabó cancelándose), la hornada de títulos que nacieron siguen siendo recordados con auténtico fanatismo.
Con todo, la gran N siguió entregando juegos de grandísima calidad a pesar de desarrollos acelerados. Sorprende ver todo lo que consiguió el cubo azul en tan poco tiempo: el curioso y carismático Luigi's Mansion (2001), el laureado Super Smash Bros. Melee (2001), los Pikmin (2001) y Pikmin 2 (2004) surgiendo de la mente brillante de Miyamoto, el excelso Metroid Prime (2002) y su secuela Metroid Prime 2: Echoes (2004), el quizá fallido pero siempre amado Super Mario Sunshine (2002), el polémico The Legend of Zelda: The Wind Waker (2002), y el fotorrealista remake de Resident Evil (2002). A esto se le sumaban hitos como Animal Crossing (2001), título que venía del Doubutsu no Mori de la Nintendo 64 en Japón pero que ahora alcanzaba las costas occidentales. En el caso del apoyo de terceros es importante hablar del llamado Capcom Five. Nintendo se aunó con la compañía de Osaka para lanzar de forma exclusiva para la consola cinco títulos: Resident Evil 4, Killer7, P.N. 03, Viewtiful Joe, y Dead Phoenix. Si bien hubo muchas promesas incumplidas (RE4 salió hasta en la sopa poco después, Dead Phoenix acabó cancelándose), la hornada de títulos que nacieron siguen siendo recordados con auténtico fanatismo.
Super Nintendo portátil
Pero no solo de cubos vivió Nintendo durante los tempranos dosmiles. Game Boy Advance, la sucesora del ladrillo portátil masivamente exitoso salió al mercado en 2001 y aguantó apenas cuatro años (el modelo SP, por cierto, es de 2003). Con el poder de 32 bits en la palma de la mano, un chip de sonido al que se le llegó a sacar enorme partido y unos apartados artísticos preciosos, la cariñosamente denominada "Super Nintendo portátil" es considerada por muchos una de las mejores, si no la mejor portátil de la historia de este medio. Y tenía sus motivos de peso más allá de aguantar el peso de su nombre. Aun sin contar con su propio Super Mario canónico de plataformas 2D (quizá el título del fontanero por antonomasia aquí sea, curiosamente, Mario y Luigi: Superstar Saga), Camelot se puso manos a la obra para entregar secuelas de los spin-offs deportivos: Mario Tennis: Power Tour y Mario Golf: Advance Tour. De esta misma empresa salió el mítico y aplaudido Golden Sun (2001) y su continuación directa, subtitulada La edad perdida (2003). La consola por supuesto contó con una gran sartenada de entregas de las franquicias principales, como Metroid Fusion (2002) y The Legend of Zelda: Minish Cap (2004), además de suponer la entrada de Fire Emblem en occidente.
Todo hay que decirlo, uno de los puntos fuertes con los que se intentó vender la consola era la idea de conectividad. El cable link, herencia de la Game Boy clásica, se volvía a usar para intercambiar Pokémon, pero también para jugar con colegas al Game & Watch Gallery Advance (2002) y demás. Este concepto también estaba íntimamente ligado a Gamecube, y muchos juegos de sobremesa aprovechaban que GBA se pudiera conectar como un mando a esta, surgiendo por ende experimentos como el Tinglevisor de Wind Waker o Four Swords Adventures (2004). Este tipo de interacciones acabó derivando en comercializar cacharros y accesorios de interés...debatible. Yo lo del e-Reader para jugar a ese Mario Party-e me parece una idea de bombero.
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